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Asesoría Jurídica

CASOS PRÁCTICOS X:
CONTRATO ESCRITO CON LA EMPRESA: ¿SI O NO?
SU IMPORTANCIA EN JUICIO
 

   En numerosas ocasiones los colegiados han comentado en la Asesoría Jurídica que prefieren “no estar atados” con la empresa representada mediante un contrato escrito, sino que consideran más beneficioso para sus intereses mantener una relación de contrato verbal.

   Debe indicarse de inicio que nuestro ordenamiento jurídico permite la forma de contratación verbal, gozando de plena validez jurídica y con obligatoriedad de su cumplimiento para ambas partes. Estaré de acuerdo con aquellos colegiados que prefieren esta forma verbal siempre y cuando el contrato de agencia que la empresa les proponga firmar contenga condiciones perjudiciales para el Agente Comercial (véase por ejemplo mínimos de venta mensual, o limitaciones a futuras indemnizaciones) o perturbe su independencia funcional. Es mejor no tener contrato escrito a tener uno abusivo que justifique a la más mínima una extinción de contrato, o que no tenga equilibrio en las contraprestaciones.

   Pero ¿estarán de acuerdo conmigo en que a la hora de un pleito contra la empresa es el Agente Comercial quien tiene la obligación de demostrar datos tan importantes como quién captó la clientela, o su exclusividad de zona, o su porcentaje de comisión según tipo de cliente, o incluso su antigüedad en la empresa?. Pues estas circunstancias que a la postre son decisivas deberían quedar bien fijadas en cualquier tipo de contrato o comunicación entre partes, por breve que sea.

   Viene a cuento este comentario porque recientemente hemos mantenido proceso judicial en nombre de un colegiado contra una empresa que le comunicó telefónicamente su cese. Tras 16 años dirigiendo esta Asesoría Jurídica es la primera vez que he visto una “estrategia total” de la empresa para evadirse de sus obligaciones, negando incluso que nuestro colegiado fuere su agente comercial, tildándolo de simple colaborador mercantil en cobros, para evitarse la aplicación de la Ley 12/92 del contrato de agencia que obliga a determinadas indemnizaciones. Negaron todo: la contratación, su antigüedad, el impago de comisiones debidas, la captación de clientela, la extinción del contrato en la fecha en que se produjo y la necesidad de su preaviso. Y todo ello con varios testigos vinculados a la empresa en el acto de juicio que, después de mantener una estrecha relación con el agente, negaron la mayor provocando en éste desazón y disgusto.

   A pesar de no disponer el agente de contrato escrito ni carta de extinción, hemos sustentado nuestra pretensión económica e indemnizatoria sólo en una serie de presunciones -prueba válida admitida en derecho-, que finalmente nos han permitido que se condene a la empresa y así disfrutar de momento de un gran éxito inicial a favor del agente comercial.

   Pero todo ello hubiere sido más fácil con la plasmación previa por escrito, al momento de contratar, de aquellas circunstancias básicas mínimas que favorecen al agente comercial, como función a desempeñar, clientela o no preexistente, tipo de comisión, zona de actuación y exclusividad o no en la misma. 

Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Jaén

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